Ya lo adviritió Mas-Collell, cuando denunció que los 750 millones impagados a Catalunya servirían para que los socialistas presentaran unas cuentas más saneadas (maquilladas diría yo), lo que conllevaría una situación insostenible para Catalunya.
Lo que nadie se esperaba es que el gobierno socialista saliente, con Rubalcaba como último adalid, además de estafarnos, presentara unas cuentas a los populares con un déficit 2 puntos por encima, lo que significa que Rubalcaba, además de jugar con la fiscalidad de Catalunya, falló, se equivocó o mintió descaradamente en sus previsiones.
Por eso, en lugar de criticar, lanzando ataques furibundos para escaparse de la vergüenza, Rubalcaba debería tener un gesto de humildad, como el que tuvo Mas-Collell o el mismísimo Artur Mas, en el Mensaje institucional navideño, reconcociendo sus errores de gestión. No le vendría nada mal al candidato a las Primarias del PSOE, aunque tampoco Carme Chacón se ha desmarcado de la postura oficial.
No me puedo contener. Como contribuyente merezco un respeto.
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