Resulta incomprensible que, con la que ha caído y está cayendo, con cerca de 5 millones de parados, haya quien se atreva a defender la gestión del mismo Zapatrero que negó la crisis que ha acabado siendo la más devastadora de la historia, del mismo modo que aseguró que no haría recortes de las prestaciones sociales en tiempos de crisis, pero llevó a cabo el más drástico que se recuerda.
De crecer por encima de la media europea en esta legislatura y de estar en la “Champions Leage” entre los mejores países del siglo XXI, por encima de Francia e Italia, a permanecer aislado, siendo ignorado por Europa. De vaticinar un crecimiento superior al 3% y la posibilidad de llegar al pleno empleo a la situación en que nos encontramos actualmente, con una tasa de más del 20% de parados. De prometer un incremento del empleo en un volumen muy estimable gracias a los fondos locales y estatales del Plan E al impacto real, muy alejado de aquellas previsiones. De los “brotes verdes” y la negación de las previsiones de la OCDE y los principales indicadores europeos a tener que tragar con los datos. De pasar en 2006, del mayor superávit de la historia de España con el 1,6% del PIB, a ser el cuarto mayor déficit de la Unión Europea.
De asegurar que mientras fuera presidente no habría trasvase a ser el que daba luz verde a la “conducción” de aguas del Ebro a Barcelona. De ser respaldado por los artistas de la “ceja” a ser acusado de “turba mentirosa” por los mismos que le apoyaban.
De asegurar a Pascual Maragall que apoyaría la Reforma del Estatuto de Catalunya que aprobara el Parlament de Catalunya a negarlo e incumplir tal promesa. De permanecer sentado ante la bandera de los EEUU, hecho que constató el mundo entero a decir en televisión que eso también era falso. De prometer públicamente que se proponía llegar a la prosperidad, consiguiendo el peno empleo a negar esa afirmación, afirmando que simplemente se trataba de un objetivo del gobierno.
De ser el adalid del talante a convertirse en un profesional de la crispación. De asegurar que el Gobierno iba a respetar las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente respetando las normas y procedimiento legales, los métodos democráticos, los derechos y las libertades de los ciudadanos, en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción, a impedir que Sortu y Bildu concurran a las elecciones.
Lo flipante del caso es que en Badalona todo pueda continuar igual y que mientras en las Municipales, el efecto de las recortes impuestos a Convergencia i Unió, a pesar de la nefasta gestión tripartita, acabe siendo la excusa para votar al PSC, mientras que en la Generales de 2012 sea el PP el chivo expiatorio de Zapatero.

1 comentarios:
Aunque no estoy muy actualizado en política, creo que atribuir los errores de un político a otro es un error, pese a ser del mismo "equipo". De la misma manera que no se pueden atribuir los aciertos y fallos del Alcalde de X al Alcalde de Y, no se pueden atribuir los fallos del Presidente del Gobierno Central a todos los políticos de PSC-PSOE.
Creo que se ha de distinguir (y la gente lo hace) entre elecciones locales, autonómicas y estatales, y quién y qué partido(s) se presenta(n) en cada una.
Tus argumentos me parecerían correctos si los comicios celebrados fueran a los estatales, pero en los locales rigen otras reglas y otros actores.
Y con esto no quiero decir que el PSC-PSOE lo haya hecho bien o mal en Badalona, sino que deben analizarse los aciertos y fallos del Alcalde y del resto de regidores (sean del partido que sean) en Badalona, sin menospreciar o alabar su trabajo por el trabajo de otros, llámese Zapatero-PSOE o Mas-CIU.
¡Un saludo!
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